Sunday, October 5, 2014

Pablo Andrade wins 2014 HOLA Awards


New York dresses up to recognize excellence in theater


Pablo Andrade in Aire Frio by Virgilio Piñera. Photo by Michael Palma


Venezuelan artist, Pablo Andrade, will be honored for his outstanding performance in Noche tan linda and for being part of the outstanding cast in El loco por fuerza at the ceremony that will be held at Battery Gardens on Monday, October 13, 2014

"Acting has never been an easy task, it is a matter of sacrifice, research, resilience and, of course, full of gratification, just like any other career you are passionate about”, with a big smile on his face, Pablo starts his interview from Venezuela about the awards. For Pablo, breaking into show business in a foreign land has been a challenge by itself. The expectation of growing in his profession is the drive that has been moving Pablo forward since his arrival in New York City three years ago.

In his homeland, he studied next to the most recognized acting professionals where he developed a wide repertoire of work and, established his own theater group, Teatropeyo. He left for the United States to continue his training at prestigious institutions as HB Studio and The John F. Kennedy Center for Performing Arts. Although the road has not been easy, his talent, charisma, and enthusiasm have earned him the trust of directors, production companies, and critics who consider him a rising star in the acting business.

The award for Outstanding Performance by a Male Actor was given to him for his amazing interpretation in Noche tan linda, where he plays Macario/Camela Margarita— a young transvestite who dreams of being the best impersonator of La Lupe, his idol— in a story marked by injustice and intolerance. This production, co-directed by Jorge Merced and Leyma López, is considered a literary work of art created by the also Venezuelan Pablo García Gámez, who will receive an HOLA award for outstanding playwriting.

In addition, Andrade will receive the Outstanding Performance By An Ensemble Cast award along with Annia Bu, Zulema Clares, Dalia Davi, Javier Fano, Erick González, Elena Mohedano, Antonio Rubio and Fermín Suárez for their impeccable performances in El loco por fuerza, by Lope de Vega, in which he plays five different characters in the middle of a story of love, madness and abuse of power. Thanks to excellent teamwork, the play received great reviews from critics and the public, which is why they will return on stage in a few months for a second mounting.

Grateful and honored, Pablo confesses: "I dedicate these awards to my mother, my greatest example of struggle and commitment. Without her love none of this would’ve been possible; and my homeland, Venezuela, while it is experiencing hard times, remains always in my heart."

On the same evening, the American-Puerto Rican Héctor Elizondo –remembered for his iconic characters in films like Pretty Woman and The Princess Diaries– will be honored with the HOLA Rita Moreno Award for Excellence, alongside personalities such as Danny Burstein from Cabaret, Bianca Marroquín from Chicago, Pedro Pascal from Game of Thrones, Cierra Ramírez from The Fosters, and the "Queen of the Telenovelas", Lupita Ferrer from Voltea pa’ que te enamores.

Reperorio Español and TEBA will be the most honored production companies in this year's ceremony; Andrade  starred with the latter in the play Agravios de fortuna, which received excellent reviews. The play was based on the sonnets of William Shakespeare and directed by A.B. Lugo.

To see the complete list of winners of HOLA Awards 2014 edition, access the following link:http://www.hellohola.org/gala14/gala_press.html and read more about the stars that will illuminate our sky.

Pablo Andrade is currently working on Aire Frío, an original play by Virgilio Piñera and directed by Leyma Lopez. He plays the role of a poet in the midst of a dysfunctional family where he struggles against need, loneliness and desperation. This play will be performing as part of Repertorio Español in the upcoming months. We can also enjoy Pablo’s talent on the big screen in the feature film Bad Vs. Worse, which will soon be released on DVD.

Pablo’s secret of success is simply "loving what you do and doing what you love, with passion and even obsession. Everything else will follow accordingly".

To continue following this young actor’s career, you can join his fan club page on Facebook: Pablo Andrade; his Twitter and Instagram: @PabloAndradeP and his website: 
www.pabloandrade.net.

by Yessi Hernandez

Sunday, September 28, 2014

Pablo Andrade conquista las tablas de Nueva York


Favorecido por la crítica estrena una exitosa temporada teatral con Aire Frío
 
Foto por Michael Palma
Aire Frío de Virgilio Piñera. Foto por Michael Palma

Las interpretaciones del actor venezolano le han valido dos premios HOLA como mejor actor por Noche tan linda y como mejor reparto en El Loco Por Fuerza.


Un joven talento que está dejando en alto el nombre de Venezuela: constante, dedicado y apasionado por su trabajo, así es Pablo Andrade. Desde su llegada a Nueva York, hace tres años, se encargó de formarse al lado de los mejores profesionales en prestigiosas instituciones como el HB Studio y The John F. Kennedy Center For Performing Arts. En su tierra natal, trabajó al lado de maestros de la talla de Héctor Manrique, Diana Volpe, Dimas González y Orlando Arocha. Su rostro es conocido por el público en numerosas campañas publicitarias; y su trabajo, aplaudido por la crítica que lo califica como una gran promesa de la actuación.

Para él, este año ha sido de mucha creación, tanto frente a las cámaras como en las tablas, envuelto en varias piezas teatrales en las que se destacan dos producciones: Noche tan linda y El Loco por Fuerza, la primera de la mano de Repertorio Español y la segunda con Teatro Pregones, ambas reconocidas como dos de las compañías teatrales en español más importantes de los Estados Unidos y que lo hicieron merecedor de los premios HOLA (Hispanic Organization of Latin Actors) como mejor actor y mejor reparto, respectivamente.
Noche Tan Linda de Pablo Garcia Gamez. Foto por Marisol Diaz
En Noche tan linda, Pablo da vida a Macario-Camela Margarita, un joven travesti que sueña con ser el mejor imitador de La Lupe, su ídolo, en medio de una historia marcada por las injusticias imperantes en Venezuela a finales de los ochenta. Esta producción, co-dirigida por Leyma López y Jorge Merced, es considerada una obra de arte literaria creada por el también venezolano Pablo García Gámez –ganador de múltiples reconocimientos, entre ellos el Premio Asunción y el HOLA 2014 como escritor– quien armó en perfecta armonía un paralelismo entre el Caracazo y la vida del inquieto protagonista. La actuación de Andrade fue calificada como honesta y conmovedora por el portal Arteny, arte y teatro en Nueva York; y como sublime por Impacto Latin News, quienes resaltaron en su reseña “la naturalidad indescriptible en sus parlamentos y movimientos escénicos, en una labor de gran trabajo interior y estética interpretativa”. Esta impecable presentación le otorgó la Actuación Estelar Destacada del 2014.
El Loco Por Fuerza. Foto por Alejandro Taquechel
Por otra parte, en El Loco por Fuerza –comedia del Siglo de Oro español de Lope de Vega– Pablo encarna cinco personajes en medio de una historia de amor, locura y abuso de poder. Sus interpretaciones e “impresionante presencia escénica” fue reconocida por el crítico teatral Fernando Campos quien también elogió al montaje como “un espléndido trabajo de conjunto realizado por el elenco”. Andrade y sus compañeros recibirán el galardón a Reparto Destacado por este montaje en los premios HOLA, que tendrán lugar el próximo 13 de octubre en la ciudad de Nueva York.
Respecto a este doble galardón, Andrade confiesa sentirse agradecido: “Este reconocimiento se lo dedico a mi mamá y a mi madre patria, Venezuela, que vive momentos difíciles pero permanece en mi corazón a cada paso que doy”.
Actualmente, este joven actor se presenta en Aire Frío, una nueva producción de Repertorio Español que, desde su reciente estreno, ya ha recibido los mejores comentarios por parte de los expertos. Este drama, de Virgilio Piñera y dirigido por Leyma López, cuenta la historia de Los Romaguera: una familia disfuncional, que lucha contra las necesidades, la soledad y la desintegración. Pablo interpreta al hijo poeta quien, a lo largo de la obra, realiza una constante autoconfesión de sus vivencias y su arte.
Aire Frío de Virgilio Piñera. Foto por Michael Palma
 Pablo Andrade es un apasionado del teatro y, en su constante búsqueda de expresión y crecimiento como artista, ha explorado otros roles como los de director y productor, los cuales ejerció en la obra Cuentos de guerra para dormir en paz, que llevó a Nueva York y fue estrenada en el 2013 con excelentes referencias y, además, ha fundado su propio grupo de teatro en Venezuela: Teatropeyo, que encabeza como presidente y director artístico desde el 2009.
Y es que para Pablo el secreto del éxito es simplemente: “amar lo que haces y hacer lo que amas, con pasión y hasta obsesión. Todo lo demás vendrá en consecuencia”. Las tablas lo esperan en próximos proyectos, y también podremos disfrutar de este joven talento venezolano en la pantalla grande con el largometraje Bad Vs Worse, que saldrá a la venta en formato DVD próximamente.
Para seguir de cerca la carrera de esta promesa de la actuación y apoyar al talento nacional, puedes seguirlo en su fanpage en Facebook: Pablo Andrade; su Twitter e Instagram: @PabloAndradeP y su página web: www.pabloandrade.net.
Por Yessi Hernandez. 

Sunday, September 7, 2014

Virgilio Piñera

He descubierto a un poeta

Hola a todos!

He tenido la dicha de ser llamado a formar parte de la producción del Repertorio Español, Aire Frío, de Virgilio Piñera. Para el personaje que interpreto he tenido que leer mucho de y sobre Virgilio (ahora lo tuteo); me he enamorado de su obra y quiero compartir con ustedes uno de sus más célebres poemas.

La invitación es que vengan a ver la obra si encuentran o pasan por la ciudad de Nueva York. Los boletos y la información conseguirán haciendo click aquí.


LA ISLA EN PESO
  La maldita circunstancia del agua por todas partes
me obliga a sentarme en la mesa del café.
Si no pensara que el agua me rodea como un cáncer
hubiera podido dormir a pierna suelta.
Mientras los muchachos se despojaban de sus ropas para nadar
doce personas morían en un cuarto por compresión.
Cuando a la madrugada la pordiosera resbala en el agua
en el preciso momento en que se lava uno de sus pezones,
me acostumbro al hedor del puerto,
me acostumbro a la misma mujer que invariablemente masturba,
noche a noche, al soldado de guardia en medio del sueño de los peces.
Una taza de café no puede alejar mi idea fija,
en otro tiempo yo vivía adánicamente.
¿Qué trajo la metamorfosis?

La eterna miseria que es el acto de recordar.
Si tú pudieras formar de nuevo aquellas combinaciones,
devolviéndome el país sin el agua,
me la bebería toda para escupir al cielo.
Pero he visto la música detenida en las caderas,
he visto a las negras bailando con vasos de ron en sus cabezas.
Hay que saltar del lecho con la firme convicción
de que tus dientes han crecido,
de que tu corazón te saldrá por la boca.
Aún flota en los arrecifes el uniforme del marinero ahogado.
Hay que saltar del lecho y buscar la vena mayor del mar para desangrarlo.
Me he puesto a pescar esponjas frenéticamente,
esos seres milagrosos que pueden desalojar hasta la última gota de agua
y vivir secamente.
Esta noche he llorado al conocer a una anciana
que ha vivido ciento ocho años rodeada de agua por todas partes.
Hay que morder, hay que gritar, hay que arañar.
He dado las últimas instrucciones.
El perfume de la piña puede detener a un pájaro.
Los once mulatos se disputaban el fruto,
los once mulatos fálicos murieron en la orilla de la playa.
He dado las últimas instrucciones.
Todos nos hemos desnudado.

Llegué cuando daban un vaso de aguardiente a la virgen bárbara,
cuando regaban ron por el suelo y los pies parecían lanzas,
justamente cuando un cuerpo en el lecho podría parecer impúdico,
justamente en el momento en que nadie cree en Dios.
Los primeros acordes y la antigüedad de este mundo:
hieráticamente una negra y una blanca y el líquido al saltar.
Para ponerme triste me huelo debajo de los brazos.
Es en este país donde no hay animales salvajes.
Pienso en los caballos de los conquistadores cubriendo a las yeguas,
pienso en el desconocido son del areíto
desaparecido para toda la eternidad,
ciertamente debo esforzarme a fin de poner en claro
el primer contacto carnal en este país, y el primer muerto.
Todos se ponen serios cuando el timbal abre la danza.
Solamente el europeo leía las meditaciones cartesianas.
El baile y la isla rodeada de agua por todas partes:
plumas de flamencos, espinas de pargo, ramos de albahaca, semillas de aguacate.
La nueva solemnidad de esta isla.
¡País mío, tan joven, no sabes definir!

¿Quién puede reír sobre esta roca fúnebre de los sacrificios de gallos?
Los dulces ñáñigos bajan sus puñales acompasadamente.
Como una guanábana un corazón puede ser traspasado sin cometer crimen.
sin embargo el bello aire se aleja de los palmares.
Una mano en el tres puede traer todo el siniestro color de los caimitos
más lustrosos que un espejo en el relente,
sin embargo el bello aire se aleja de los palmares,
si hundieras los dedos en su pulpa creerías en la música.
Mi madre fue picada por un alacrán cuando estaba embarazada.

¿Quién puede reír sobre esta roca de los sacrifícios de gallos?
¿Quién se tiene a sí mismo cuando las claves chocan?
¿Quién desdena ahogarse en la indefinible llamarada del flamboyán?
La sangre adolescente bebemos en las pulidas jícaras.
Ahora no pasa un tigre sino su descripción.

Las blancas dentaduras perforando la noche,
y también los famélicos dientes de los chinos esperando el desayuno
después de la doctrina cristiana.
Todavía puede esta gente salvarse de cielo,
pues al compás de los himnos las doncellas agitan diestramente
los falos de los hombres.
La impetuosa ola invade el extenso salón de las genuflexiones.
Nadie piensa en implorar, en dar gracias, en agradecer, en testimoniar.
La santidad se desinfla en una carcajada.
Sean los caóticos símbolos del amor los primeros objetos que palpe,
afortunadamente desconocemos la voluptuosidad y la caricia francesa,
desconocemos el perfecto gozador y la mujer pulpo,
desconocemos los espejos estratégicos,
no sabemos llevar la sífilis con la reposada elegancia de un cisne,
desconocemos que muy pronto vamos a practicar estas mortales elegancias.

Los cuerpos en la misteriosa llovizna tropical,
en la llovizna diurna, en la llovizna nocturna, siempre en la llovizna,
los cuerpos abriendo sus millones de ojos,
los cuerpos, dominados por la luz, se repliegan
ante el asesinato de la piel,
los cuerpos, devorando oleadas de luz, revientan como girasoles de fuego
encima de las aguas estáticas,
los cuerpos, en las aguas, como carbones apagados derivan hacia el mar.

Es la confusión, es el terror, es la abundancia,
es la virginidad que comienza a perderse.
Los mangos podridos en el lecho del río ofuscan mi razón,
y escalo el árbol más alto para caer como un fruto.

Nada podría detener este cuerpo destinado a los cascos de los caballos,
turbadoramente cogido entre la poesía y el sol.

Escolto bravamente el corazón traspasado,
clavo el estilete más agudo en la nuca de los durmientes.
El trópico salta y su chorro invade mi cabeza
pegada duramente contra la costra de la noche.
La piedad original de las auríferas arenas
ahoga sonoramente las yeguas españolas,
la tromba desordena las crines más oblicuas.

No puedo mirar con estos ojos dilatados.
Nadie sabe mirar, contemplar, desnudar un cuerpo.
Es la espantosa confusión de una mano en lo verde,
los estranguladores viajando en la franja del iris.
No sabría poblar de miradas el solitario curso del amor.

Me detengo en ciertas palabras tradicionales:
el aguacero, la siesta, el cañaveral, el tabaco,
con simple ademán, apenas si onomatopéyicamente,
titánicamente paso por encima de su música,
y digo: el agua, el mediodía, el azúcar, el humo.

Yo combino:
el aguacero pega en el lomo de los caballos,
la siesta atada a la cola de un caballo,
el cañaveral devorando a los caballos,
los caballos perdiéndose sigilosamente
en la tenebrosa emanación del tabaco,
el último gesto de los siboneyes mientras el humo pasa por la horquilla
como la carreta de la muerte,
el último ademán de los siboneyes,
y cavo esta tierra para encontrar los ídolos y hacerme una historia.

Los pueblos y sus historias en boca de todo el pueblo.
De pronto, el galeón cargado de oro se mete en la boca
de uno de los narradores,
y Cadmo, desdentado, se pone a tocar el bongó.
La vieja tristeza de Cadmo y su perdido prestigio:
en una isla tropical los últimos glóbulos rojos de un dragón
tiñen con imperial dignidad el manto de una decadencia.

Las historias eternas frente a la historia de una vez del sol,
las eternas historias de estas tierras paridoras de bufones y cotorras,
las eternas historias de los negros que fueron,
y de los blancos que no fueron,
o al revés o como os parezca mejor,
las eternas historias blancas, negras, amarillas, rojas, azules,
—toda la gama cromática reventando encima de mi cabeza en llamas—,
la eterna historia de la cínica sonrisa del europeo
llegado para apretar las tetas de mi madre.

El horroroso paseo circular,
el tenebroso juego de los pies sobre la arena circular,
el envenado movimiento del talón que rehuye el abanico del erizo,
los siniestros manglares, como un cinturón canceroso,
dan la vuelta a la isla,
los manglares y la fétida arena
aprietan los riñones de los moradores de la isla.

Sólo se eleva un flamenco absolutamente.
¡Nadie puede salir, nadie puede salir!
La vida del embudo y encima la nata de la rabia.
Nadie puede salir:
el tiburón más diminuto rehusaría transportar un cuerpo intacto.
Nadie puede salir:
una uva caleta cae en la frente de la criolla
que se abanica lánguidamente en una mecedora,
y "nadie puede salir" termina espantosamente en el choque de las claves.

Cada hombre comiendo fragmentos de la isla,
cada hombre devorando los frutos, las piedras y el excremento nutridor.
Cada hombre mordiendo el sitio dejado por su sombra,
cada hombre lanzando dentelladas en el vacío donde el sol se acostumbra,
cada hombre, abriendo su boca como una cisterna, embalsa el agua
del mar, pero como el caballo del barón de Munchausen,
la arroja patéticamente por su cuarto trasero,
cada hombre en el rencoroso trabajo de recortar
los bordes de la isla más bella del mundo,
cada hombre tratando de echar a andar a la bestia cruzada de cocuyos.

Pero la bestia es perezosa como un bello macho
y terca como una hembra primitiva.
Verdad es que la bestia atraviesa diariamente los cuatro momentos caóticos,
los cuatro momentos en que se la puede contemplar
—con la cabeza metida entre sus patas—escrutando el horizonte con ojo atroz,
los cuatro momentos en que se abre el cáncer:
madrugada, mediodía, crepúsculo y noche.

Las primeras gotas de una lluvia áspera golpean su espalda
hasta que la piel toma la resonancia de dos maracas pulsadas diestramente.
En este momento, como una sábana o como un pabellón de tregua, podría
desplegarse un agradable misterio,
pero la avalancha de verdes lujuriosos ahoga los mojados sones,
y la monotonía invade el envolvente túnel de las hojas.

El rastro luminoso de un sueño mal parido,
un carnaval que empieza con el canto del gallo,
la neblina cubriendo con su helado disfraz el escándalo de la sabana,
cada palma derramándose insolentemente en un verde juego de aguas,
perforan, con un triángulo incandescente, el pecho de los primeros aguadores,
y la columna de agua lanza sus vapores a la cara del sol cosida por un gallo.
Es la hora terrible.
Los devoradores de neblina se evaporan
hacia la parte más baja de la ciénaga,
y un caimán los pasa dulcemente a ojo.
Es la hora terrible.
La última salida de la luz de Yara
empuja a los caballos contra el fango.
Es la hora terrible.
Como un bólido la espantosa gallina cae,
y todo el mundo toma su café.

¿Pero qué puede el sol en un pueblo tan triste?
Las faenas del día se enroscan al cuello de los hombres
mientras la leche cae desesperadamente.
¿Qué puede el sol en un pueblo tan triste?

Con un lujo mortal los macheteros abren grandes claros en el monte,
la tristísima iguana salta barrocamente en un caño de sangre,
los macheteros, introduciendo cargas de claridad, se van ensombreciendo
hasta adquirir el tinte de un subterráneo egipcio.
¿Quién puede esperar clemencia en esta hora?

Confusamente un pueblo escapa de su propia piel
adormeciéndose con la claridad,
la fulminante droga que puede iniciar un sueño mortal
en los bellos ojos de hombres y mujeres,
en los inmensos y tenebrosos ojos de estas gentes
por los cuales la piel entra a no sé qué extraños ritos.

La piel, en esta hora, se extiende como un arrecife
y muerde su propia limitación,
la piel se pone a gritar como una Ioca, como una puerca cebada,
la piel trata de tapar su claridad con pencas de palma,
con yaguas traídas distraídamente por el viento,
la piel se tapa furiosamente con cotorras y pitahayas,
absurdamente se tapa con sombrías hojas de tabaco
y con restos de leyendas tenebrosas,
y cuando la piel no es sino una bola oscura,
la espantosa gallina pone un huevo blanquísimo.

¡Hay que tapar! ¡Hay que tapar!
Pero la claridad avanzada, invade
perversamente, oblicuamente, perpendicularmente,
la claridad es una enorme ventosa que chupa la sombra,
y las manos van lentamente hacia los ojos.

Los secretos más inconfesables son dichos:
la claridad mueve las lenguas,
la claridad mueve los brazos,
la claridad se precipita sobre un frutero de guayabas,
la claridad se precipita sobre los negros y los blancos,
la claridad se golpea a sí misma,
va de uno a otro lado convulsivamente,
empieza a estallar, a reventar, a rajarse,
la claridad empieza el alumbramiento más horroroso,
la claridad empieza a parir claridad.
Son las doce del día.

Todo un pueblo puede morir de luz como morir de peste.
Al mediodía el monte se puebla de hamacas invisibles,
y, echados, los hombres semejan hojas a la deriva sobre aguas metálicas.
En esta hora nadie sabría pronunciar el nombre más querido,
ni levantar una mano para acariciar un seno;
en esta hora del cáncer un extranjero llegado de playas remotas
preguntaría inútilmente qué proyectos tenemos
o cuántos hombres mueren de enfermedades tropicales en esta isla.
Nadie lo escucharía: las palmas de las manos vueltas hacia arriba,
los oídos obturados por el tapón de la somnolencia,
los poros tapiados con la cera de un fastidio elegante
y la mortal deglución de las glorias pasadas.

¿Dónde encontrar en este cielo sin nubes el trueno
cuyo estampido raje, de arriba a abajo, el tímpano de los durmientes?
¿Qué concha paleolítica reventaría con su bronco cuerno
el tímpano de los durmientes?
Los hombres-conchas, los hombres-macaos, los hombres-túneles.
¡Pueblo mío, tan joven, no sabes ordenar!
¡Pueblo mío, divinamente retórico, no sabes relatar!
Como la luz o la infancia aún no tienes un rostro.

De pronto el mediodía se pone en marcha,
se pone en marcha dentro de sí mismo,
el mediodía estático se mueve, se balancea,
el mediodía empieza a elevarse flatulentamente,
sus costuras amenazan reventar,
el mediodía sin cultura, sin gravedad, sin tragedia,
el mediodía orinando hacia arriba,
orinando en sentido inverso a la gran orinada
de Gargantúa en las torres de Notre Dame,
y todas esas historias, leídas por un isleño que no sabe
lo que es un cosmos resuelto.

Pero el mediodía se resuelve en crepúsculo y el mundo se perfile.
A la luz del crepúsculo una hoja de yagruma ordena su terciopelo,
su color plateado del envés es el primer espejo.
La bestia lo mira con su ojo atroz.
En este trance la pupila se dilata, se extiende como mundo se perfila,
hasta aprehender la hoja.
Entonces la bestia recorre con su ojo las formas sembradas en su lomo
y los hombres tirados contra su pecho.
Es la hora única para mirar la realidad en esta tierra.

No una mujer y un hombre frente a frente,
sino el contorno de una mujer y un hombre frente a frente,
entran ingrávidos en el amor,
de tal modo que Newton huye avergonzado.

Una guinea chilla para indicar el angelus:
abrus precatorious, anona myristica, anona palustris.

Una letanía vegetal sin trasmundo se eleva
frente a los arcos floridos del amor:
Eugenia aromática, eugenia fragrans, eugenia plicatula.
El paraíso y el infierno estallan y sólo queda la tierra:
Ficus religiosa, ficus nitida, ficus suffocans.

La tierra produciendo por los siglos de los siglos:
Panicum colonum, panicum sanguinale, panicum maximum.
El recuerdo de una poesía natural, no codificada, me viene a los labios:
Árbol de poeta, árbol del amor, árbol del seso.

Una poesía exclusivamente de la boca como la saliva:
Flor de calentura, flor de cera, flor de la Y.

Una poesía microscópica:
Lágrimas de Job, lágrimas de Júpiter, lágrimas de amor.
Pero la noche se cierra sobre la poesía y las formas se esfuman.
En esta isla lo primero que la noche hace es despertar el olfato:
Todas las aletas de todas las narices azotan el aire
buscando una flor invisible;
la noche se pone a moler millares de pétalos,
la noche se cruza de paralelos y meridianos de olor,
los cuerpos se encuentran en el olor,
se reconocen en este olor único que nuestra noche sabe provocar;
el olor lleva la batuta de las cosas que pasan por la noche,
el olor entra en el baile, se aprieta contra el güiro,
el olor sale por la boca de los instrumentos musicales,
se posa en el pie de los bailadores,
el corro de los presentes devora cantidades de olor,
abre la puerta y las parejas se suman a la noche.

La noche es un mango, es una piña, es un jazmín,
la noche es un árbol frente a otro árbol sin mover sus ramas,
la noche es un insulto perfumado en la mejilla de la bestia;
una noche esterilizada. una noche sin almas en pena,
sin memoria, sin historia, una noche antillana;
una noche interrumpida por el europeo,
el inevitable personaje de paso que deja su cagada ilustre,
a lo sumo, quinientos años, un suspiro en el rodar de la noche antillana,
una excrecencia vencida por el olor de la noche antillana.

¡No importa que sea una procesión, una conga,
una comparsa, un desfile.
La noche invade con su olor y todos quieren copular.
El olor sabe arrancar las máscaras de la civilización,
sabe que el hombre y la mujer se encontrarán sin falta en el platanal.
¡Musa paradisíaca, ampara a los amantes!

No hay que ganar el cielo para gozarlo,
dos cuerpos en el platanal valen tanto como la primera pareja,
la odiosa pareja que sirvió para marcar la separación.
¡Musa paradisíaca, ampara a los amantes!

No queremos potencias celestiales sino presencias terrestres,
que la tierra nos ampare, que nos ampare el deseo,
felizmente no llevamos el cielo en la masa de la sangre,
sólo sentimos su realidad física
por la comunicación de la lluvia al golpear nuestras cabezas

Bajo la lluvia, bajo el olor, bajo todo lo que es una realidad,
un pueblo se hace y se deshace dejando los testimonios:
un velorio, un guateque, una mano, un crimen,
revueltos, confundidos, fundidos en la resaca perpetua,
haciendo leves saludos, enseñando los dientes, golpeando sus riñones,
un pueblo desciende resuelto en enormes postas de abono,
sintiendo cómo el agua lo rodea por todas partes,
más abajo, más abajo, y el mar picando en sus. espaldas;
un pueblo permanece junto a su bestia en la hora de partir,
aullando en el mar, devorando frutas, sacrificando animales,
siempre más abajo, hasta saber el peso de su isla,
el peso de una isla en el amor de un pueblo.
Virgilio Piñera, 1942

Thursday, March 27, 2014

Mensaje del Dia Mudial del Teatro.

Hola. Aprovecho este importante dia para inaugurar mi Blog.

Este es un espacio creado principalmente para reflexionar como actor y compartir con otros artistas un poco de lo aprendido u observado en mis aventuras. Lo tenia pendiente hace ya varias semanas, pero mi energía ha estado copada en algunos proyectos artísticos y en mi compulsión por enterarme de todos los tristes acontecimientos que suceden en mi amada Venezuela. Pero de Venezuela opinare en próximos posts. Lo político, social y artístico son difícil de separar.

Desde aquí felicito a todos los que hoy hacen posible El Teatro. Agradezco a todos los actores que se han parado frente a mi desde que yo era un muchachito, todos los directores, escenógrafos, asistentes, técnicos, etcétera, que hicieron posible el teatro que he tenido el honor de vivenciar, desde "Encuentro en el parque peligroso" que vi en el CELARG hace como 15 anos, hasta "Ode to Joy" que vi ayer en el Cherry Lane Theater aquí en Nueva York. Y además especialmente a todos esos maravillosos artistas con los que he tenido la dicha de trabajar y aprender. Ustedes me han cambiado. Gracias.

Hoy el mensaje para el Dia Mundial del Teatro nos lo trae Brett Bailey. El es dramaturgo Sudafricano, diseñador, director, realizador de instalaciones y director artístico del THIRD WORLD BUNFIGHT,

 Este es su mensaje:
Donde quiera que haya sociedad humana, el irreprimible Espíritu de la Representación se manifiesta.
Bajo los árboles de pequeñas aldeas y sobre sofisticados escenarios en grandes metrópolis; en salones de actos de colegios y en campos y en templos; en suburbios, en plazas públicas, en centros cívicos y en los subsuelos de las ciudades, la gente se reúne en comunión en torno a los efímeros mundos teatrales que creamos para expresar nuestra complejidad humana, nuestra diversidad, nuestra vulnerabilidad, en carne y hueso, aliento y voz.
Nos reunimos para llorar y para recordar; para reír y contemplar; para aprender, afirmar e imaginar. Para maravillarnos ante la destreza técnica, y para encarnar dioses. Para dejarnos sin respiración ante nuestra capacidad de belleza, compasión y monstruosidad. Vamos para llenarnos de energía y poder. Para celebrar la riqueza de nuestras diferentes culturas, y para hacer desaparecer las barreras que nos dividen.
Donde quiera que haya sociedad humana, el irreprimible Espíritu de la Representación se manifiesta. Nacido de la comunidad, lleva puestas las máscaras y vestimentas de nuestras distintas tradiciones. Utiliza nuestras lenguas, ritmos y gestos, y abre un espacio entre nosotros.
Y nosotros, los artistas que trabajamos con este antiguo espíritu, nos sentimos impulsados a canalizarlo a través de nuestros corazones, nuestras ideas y nuestros cuerpos para revelar nuestras realidades en toda su cotidianeidad y su rutilante misterio.
Pero en esta época en la que tantos millones de personas luchan por sobrevivir, sufren bajo regímenes opresivos y el capitalismo depredador, huyen del conflicto y la escasez; en la que nuestra privacidad es invadida por servicios secretos y nuestras palabras censuradas por gobiernos intrusivos; en la que se aniquilan los bosques, se exterminan
especies y se envenenan los océanos: ¿Qué nos sentimos impulsados a revelar?
En este mundo de poder desigual, en el que distintos órdenes hegemónicos intentan convencernos de que una nación, una raza, un género, una preferencia sexual, una religión, una ideología, un marco cultural es superior al resto, ¿se puede realmente defender la idea de que las artes deberían apartarse de las agendas sociales?
Nosotros, los artistas de escenarios y ágoras, ¿nos conformamos con las demandas asépticas del mercado, o utilizamos el poder que tenemos: para abrir un espacio en los corazones y las mentes de la sociedad, para reunir gente a nuestro alrededor, para inspirar, maravillar e informar, y para crear un mundo de esperanza y colaboración sincera?

Su observación: Los artistas tenemos una responsabilidad.

Yo no comulgo con un teatro solo para entretener, al menos no es el que mueve a mi. El arte, y específicamente el teatro, cuando se hace con calidad, pasión y rigurosidad, puede tocar el corazón de la gente, abrir los ojos, mover a la persona de su superficialidad; reflexiona y busca comprender la complejidad de la realidad, investiga y revela aquello que es invisible a la rutina, que pasa inadvertido o es considerado “normal”; provoca, punza, desencaja, sensibiliza; lo que es fundamental para la evolución de la sociedad.

Los dejo con mi "definición del actor" Que escribí hace varios anos, para el dia del teatro en 2006 y me gusta siempre recordarla en momentos de reflexión.


Actor: Hombre que interpreta un papel en el teatro, el cine, la radio o la televisión. Persona que actúa...
Pero el verdadero actor no es el que actúa, es quien acciona, un actor es un niño, sin importar la edad que tenga, un atormentado, un loco que ha reemplazado las paredes acolchonadas y la camisa de fuerza por unas tablas bajo sus pies y un vestuario; que ha decidido confinar sus visiones paranoicas, neuróticas y alucinógenas para cuando abre el telón o gritan “acción”.
Ser actor es ser libre, no hay obstáculos, no hay prejuicios, tabúes, barreras, no hay nada imposible; es ser capaz de volar. El actor es un hombre de fe, responsable de sus acciones, de lo que piensa, de lo que siente y de sus palabras, es un ejemplo. Es un artista cuyo lienzo es su alma, es un científico, experto en sí mismo, un erudito del comportamiento, un ser completamente distinto a cualquier otro, que juega a ser otro.
El actor cree en si mismo, es un guerrero que lucha constantemente con sus miedos más profundos, y cada vez esos miedos son mas grandes y cada vez que vence, el actor crece.
El actor es un templo de acciones, emociones y fantasías, se basa en estas fantasías para decir la verdad. Un actor es una función matemática errática y aleatoria, es tan impredecible como la vida misma, forma parte de una raza muy escasa, y aunque muchos se llamen actores, pocos lo son. Ser actor no se trata de un título, es una condición. Un actor siempre deja huella, yo conocí a unos pocos y mi vida cambió.

 Feliz dia del Teatro!!!